viernes, 2 de diciembre de 2011

Nuestra Guatemala necesita buscar soluciones y descartar la confrontación

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sábado, 26 de noviembre de 2011

Ya contamos con presupuesto, ahora necesitamos sensatez

Por: Ronald Echeverría



El Congreso de la República aprobó el presupuesto del 2012. El monto fue de Q59.5 millardos  y es el más alto de nuestra historia. De estos el 64.7% es para funcionamiento, el 21.3% para inversión, y el 14% para el pago de deuda pública. Esta vez pudo más, y esto es bueno, la sensatez y el interés del país, que la lucha política, y el revanchismo. Esto le brinda al nuevo gobierno la oportunidad de llevar a la práctica su plan de gobierno, que esperamos tengan y ojala cumplan. Les damos el beneficio de la duda.  Claro la aprobación, no fue pan sobre hojuelas. Hubo de todo, y las artimañas salieron a relucir, principalmente de los perdedores de las recientes elecciones. Pero al final del túnel una luz, se cuenta con un Presupuesto, situación que no había sucedido los dos años anteriores, que había provocado el  tener que  asignarse el vigente para el nuevo ejercicio. Ya sabemos como han terminado esas ejecuciones presupuestarias, en las cuales las transferencias discrecionales y el trabajar sin candados han sido la norma. 

De lo anterior a las pruebas nos referimos, ministerios y programas con presupuestos reducidos, por traslados presupuestarios, principalmente a los programas sociales. Consecuencia de ello los hospitales nacionales sin lo  mínimo para medicinas y utensilios para prestar un servicio en parámetros  decorosos, aunado a los grupos sindicales en las calles demandando prebendas y aumentos presupuestarios. Las educación en las escuelas públicas, aparte de no impartirse el mínimo de días de clase para que el proceso enseñanza aprendizaje  sea eficaz para educar a nuestros  niños y jóvenes, porque por una parte sus maestros cerraban las calles para tener una mejor educación, !vaya paradoja!, y por otra por no contar con el  apoyo didáctico, la refacción escolar  y la infraestructura mínima. Nuestra seguridad pública, una de las mayores demandas de la ciudadanía, sin  los policías suficientes y con carencias de equipo moderno y sin mística y organización para combatir a una delincuencia común y al crimen organizado, que cómo  se sabe si está muy bien armado y organizado. La muerte y la inseguridad ha reinado y las calles son  tierra de nadie, menos del guatemalteco honrado y trabajador.  La infraestructura, principalmente las carreteras y puentes, seriamente dañadas en el 2010 por el Aghata y ahora este año por la depresión tropical, nos dejo casi  sin carreteras. El panorama se ve desolador. Faltaba recordar que como guinda del pastel, también estamos seriamente endeudados por Q96 millardos. 

Ahora todas las anteriores desgracias o  situaciones desfavorables  no se resuelven por el simple hecho de tener un presupuesto. Es  bueno aclarar ésto. También se necesita que el presupuesto sea realista y tenga las fuentes de financiamiento aseguradas. El presupuesto por principio debe estar balanceado. Los ingresos deben cuadrar con los gastos.  Ahora bien, a los que si contribuye y  es un buen avance, es en materia de gestión y buenas prácticas de administración.  Nuestros técnicos del Ministerio de Finanzas, y esto va a favor de ellos, suelen elaborar el Presupuesto General de la Nación en forma técnica. Es decir  que definen su monto total, la distribución entre los distintos ministerios, de acuerdo a los programas y proyectos a impulsar, definen las prioridades, y los cronogramas de su ejecución,  y brindan los lineamientos y políticas presupuestarias para su ejecución. Los que normalmente lo han echado a perder son los diputados con los cambios y re asignaciones  presupuestarias y de obras clienterales.Entonces, el respetar un orden, el definir las prioridades, que en nuestro caso son la educación pública,  la seguridad y la salud, permite una mejor ejecución por parte del gobierno y de los otros dos organismos del Estado, el  Judicial y el Legislativo. Esto de por sí es bueno,  y mucho mejor de lo que hemos tenido en los últimos años. 

Nuestro país tiene grandes demandas sociales insatisfechas, al mismo tiempo que tiene muchas potencialidades y fortalezas. Por ello nos congratulamos, primeramente que tendremos para el  2012 un presupuestos y que éste tendrá candados.  También celebramos un avance en la transparencia, al eliminar que la obra gris (carreteras, escuelas, hospitales, puentes, etc.) sean ejecutados por medio de Ong´s,  que cómo ya es público,  muchas de ellas  son de familiares o amigos de los mismos diputados o alcaldes. Esto ha sido fuente de corrupción y sobre pagos de obras. Sin mencionar la deficiencia en su construcción y los malos materiales utilizados, que con las primeras lluvias, demostraron de que estaban hechas, de corrupción.

Finalmente, y esto también hay que resolverlo, cómo financiamos el presupuesto. Vía más deuda, que fue el camino escogido por la UNE, subiendo temerariamente el monto de la deuda,  no parece ser la más aconsejable. Sino veámonos en el espejo de los países que sus deudas soberanas sobrepasaron su capacidad de pago y están en quiebra, cómo Grecia y Portugal, para citar a los más recientes.  Deberíamos probar,  por un lado una buena administración y el buen uso de los recursos públicos, !aló gobierno del Patriota!, evitando los gastos innecesarios y superflujos, cómo los abultados gastos en publicidad gubernamental, los viajes y viáticos no indispensables, eventos y celebraciones frívolas o clientelares,  para sólo citar algunos de ellos,  reducir la opacidad del gasto, y la corrupción en la adjudicación y ejecución de la obra pública.  Por  otro lado, no seguir alimentando la tendencia de que papa Estado es el que suple todas las necesidades, sino  que es subsidiario de los más necesitados y garante de los derechos de todos los ciudadanos sin distinción. Y por último aumentar los ingresos del Estado, a su ejecutor el gobierno por una reforma tributaria que amplié la base tributaria, que incluya a todas las fuerzas productivas incluyendo la mal llamada economía informal, que elimine la evasión,  el contrabando, y que aplique la ley contra los evasores. Si los beneficios son para todos, debemos contribuir todos.





viernes, 14 de octubre de 2011

La brecha……..¿cómo la superamos?

Por: #RonaldEcheverría

Nuestros países latinoamericanos, y en especial los centroamericanos, con excepción de Costa Rica, aún presentan serios rezagos en los índices de educación  de su población joven, y de acceso a la misma. Las políticas públicas y los presupuestos asignados siguen siendo insuficientes, así como las prioridades en cuanto a su asignación. Se habla mucho del tema, todos los sectores de opinión parecieran estar de acuerdo  en cuanto a lo prioritario de apostar por la educación, pero del “dicho al hecho, hay mucho trecho”. La realidad es que indicadores como la relación de la  inversión nacional en educación versus el PIB sigue arrojando porcentajes muy modestos por no decir bajos. Entonces, decimos vamos por la educación, pero las realidades apuntan otra cosa. Los presupuestos nacionales asignados a educación y su errática ejecución son la confirmación de lo  anterior.

¿Qué está sucediendo en nuestras empresas, competidoras en un mercado cada día más exigente?, ¿ya paramos la discusión y hemos trascendido de las palabras a los hechos?, la realidad demuestra que sólo un pequeño porcentaje, no arriba del 10% cuentan con programas formales de capacitación y desarrollo de competencias de su personal. ¿Por qué sucede lo anterior? ¿Qué impide el invertir en capacitación en las empresas? ¿Los programas de capacitación y formación no han cumplido con las expectativas? Estas interrogantes, y sus probables respuestas nos pueden dar una pauta de lo que ha estado ocurriendo. Dentro del grupo de las empresas que no invierten en capacitación de sus empleados, están aquellas que consideran que esto es un asunto de interés individual, y por trasferencia una responsabilidad del sistema educativo nacional. Nosotros pagamos nuestros impuestos,  y consideramos que es papel del Estado a través del gobierno el  educar a la población, pareciera ser su argumentación. Otros con enfoque más individualista, dicen, esto es responsabilidad de individuo. Algunos están de acuerdo pero concluyen que toda inversión, aún la hecha en capacitación, al final debe ser cargada al precio del producto y servicio, y esto los hace menos competitivos.

Sobre la base de nuestra experiencia como consultores de DO en el área centroamericana, hemos comprobado experiencias positivas en empresas que han hecho suyo el compromiso de forjar  y capacitar a su personal. Normalmente las experiencias y las lecciones que se desprenden de ellas, han sido que el personal  ya capacitado  ha ampliado sus competencias y se ha convertido en factor que incide positivamente en los resultados del negocio.  Pero los programas de capacitación que funcionan, han nacido de una detección profesional y técnica de la brecha existente entre las competencias actuales con las esperadas para cada uno de los miembros de  su personal. En otras palabras los responsables de  Recursos Humanos  por medio de intervenciones de identificación de necesidades de capacitación basadas en las competencias que implican el desarrollo de los puestos de la organización, han sabido detectar la “brecha”.  Luego han implementando un Programa de Capacitación y Desarrollo de Competencias basado en  estrategias  para superar la brecha, al mismo tiempo que han sabido integrar los intereses de la empresa con  las aspiraciones individuales de su personal,  dentro de un “marco de carrera de los empleados” en  la organización, que permita su desarrollo, y esto  ha dado por  resultado, mejores empleados con habilidades y competencias deseadas  y empresas que como producto de ello  han logrado alcanzar sus objetivos y metas.

domingo, 2 de octubre de 2011

El presupuesto se nos fue de las manos, ojala no el futuro


Por: #RonaldEcheverría

Los principios son de verdad principios, cuando su seguimiento y cumplimiento nos llevan indefectiblemente al lugar o situación pronosticada.  Otras formas de entenderlos, es cuando se afirma que el  principio de cualquier efecto es la causa que lo produce. Y se habla de “todo efecto tiene una causa”, lo cual se conoce como el  principio de la causalidad, que Aristóteles formuló como “Todo lo que se mueve se mueve por otro”. ¿Por qué  hacemos esta  interpretación y análisis? La razón es que vemos en nuestra Guatemala un cúmulo de causas o condiciones dadas  en  materia económica y social. Estas por su naturaleza son producto de factores endógenos y exógenos, es decir externos e internos.  La incidencia en nuestra economía del ritmo y altibajos de la situación económica mundial es innegable, ahora agravada  producto de   las crisis de la economías estadounidense (nuestro principal socio comercial), europea y la japonesa, por mencionar algunas de las más relevantes. Esta situación presenta un cuadro de referencia que podría incidir en  el crecimiento de nuestras exportaciones, la baja en las remesas, y en el nivel de inversión extranjera  que pudiéramos captar hacia nuestro país. Se reportan pronósticos de crecimiento de la economía  de la banca central entre el 3 al 3.5%  del PIB  para el  2012(optimistas) y  otros como la CEPAL   menores al 3%. Este crecimiento versus la tasa de crecimiento de la natalidad, deja cuando mucho un 1 % de crecimiento real. Por este lado, vemos  que las  causales de tipo económico  no son muy favorables a nuestra economía,  y con el agravante que  nuestra capacidad de maniobra es muy limitada, por no decir casi nula en dicho escenario.

¿Pero dónde está nuestra mayor preocupación?  Está en las causales de tipo económico y social de origen interno que se han generado. Estas se han visto agravadas por las políticas públicas impulsadas por el gobierno,  con su correspondiente cuota de responsabilidad tanto del organismo ejecutivo, legislativo y judicial. De esto no escapa, y no es nuestro  papel  exculpar a  unos en beneficio de otros, el sector privado dominante y los grupos radicales de la sociedad civil. Unos por defender a ultranza sus activos y capitales y el no incremento a los impuestos,  y los otros por sólo exigir derechos sin responsabilidades. Nuestra precaria situación actual reflejada en los indicadores sociales de falta de empleo de calidad, sub empleo, aumento de la informalidad, baja calidad y cobertura en educación, altos niveles desnutrición crónica infantil y la problemática general salud, y  para rebalsar el vaso, el clima de  inseguridad y violencia creciente. Estos efectos son una verdad irrefutable, con que vivimos los guatemaltecos el día a día. Los efectos están dados producto de las causales o mal manejo de los “principios que los origina”.

Pero lejos de aplicar las políticas públicas correctas, tal pareciera que  hemos venido sembrando, y lastimosamente abonando  durante las últimas administraciones de gobierno,  el árbol donde nos colgarán del cuello y luego nos jalarán de los píes. El manejo presupuestario,  una de las principales herramientas de gestión de un gobierno, ha sido principalmente en el gobierno actual, muy mal  administrada. Para darnos  a entender,  recurramos a los  principios del buen manejo presupuestario. Este nos dice que todo presupuesto debe por principio estar balanceado. Ingresos provistos igual a los gastos proyectados. Todo lo presupuestado debe tener una justificación y un fin determinado de interés nacional. Las fuentes de los recursos deben ser realistas y basadas en las capacidades de la economía. La principal fuente sana de recursos al estado son los impuestos recaudados. Siempre que no inhiban la capacidad de inversión y la generación de nuevos negocios y por ende empleos.  Al igual que la economía domestica, no es  factible vivir sólo del crédito, mayormente si  en forma sistemática y continuada  se financia una buena parte del presupuesto con préstamos externos e internos, tanto  de fuente de la cooperación internacional (que también tiene un costo geopolítico) o la banca nacional. La proporción de financiamiento y el costo de la deuda versus el producto interno bruto, tiene puntos de inflexión que es peligroso alcanzar, situación  que anteriormente era una de nuestras principales fortalezas, ahora estamos en riesgo de comenzar a perderla. Los déficit presupuestarios, irreversiblemente llevan a procesos de devaluaciones  e inflacionarios con secuelas  negativas en lo económico y  en lo social. De esto ya hemos tenido ejemplos, cómo los reportados al final de la Presidencia de Vinicio Cerezo. En otros países, con notorios titulares de actualidad y conmoción social en los medios, como  lo son los casos de Grecia  y Portugal.

Pero basta de retorica y teoría. Veamos efectos producto del manejo de las causales o principios.  Según el Banguat, al 31 de agosto  de 2011 la deuda pública interna  de Guatemala se situó en Q43 millardos 102 millones. Si esta la referenciamos al 31 de diciembre del 2007, la misma se ubicaba  en Q24 millardos 191 millones. Esto es interesante, pues nos muestra el aumento de la deuda en la administración del Presidente Colom, ya que en los 3 años  y 7 meses de su gestión la misma aumentó en Q18 millardos 911.4 millones (aumento de 78.2%).  Las misma fuente del Banguat nos indica que la deuda pública  externa de Guatemala (ésto lo incluye a usted y a mi) al 31 de agosto del 2001  se situó en US$ 5 millardos  498.4 millones, mientras que  al 31 de diciembre del 2007 ascendía US$ 4 millardos 226 millones, o sea que en el mismo período aumento US$ 1 millardo 272.4 millones  es decir un “módico  30.1%.”

Creo que ya nos comenzamos a preocupar, ¿no cree?  Pero sigue. Se estima  que la deuda pública flotante, no aprobada por el Congreso de la República,  conformada por obligaciones vencidas y pendientes de pago no registradas (algunas de ellas de dudoso efecto y cumplimiento), en el sector público, está en orden de los Q15 millardos. La deuda pública interna en adición a la deuda flotante suma la estratosférica cifra de Q58 millardos, lo cual arroja un incremento  en relación a la existente al 31 de diciembre del 2007 de un  incremento del orden del 142%. Amolados  y endeudados que estamos.

No voy a entrar al análisis de la calidad del gasto. Esto por supuesto es igualmente importante y valioso. Tal vez en otras entregas lo analizaremos. Pero lo que si deseamos decir, es que aunque ha habido algunas acciones de gobierno e intervenciones gubernamentales con alguna incidencia en materia social cómo lo son las transferencias condicionadas a familias en desventaja social, y el incremento del porcentaje de niños que reciben instrucción primaria, hechos loables y meritorios, no han sido suficientes para  justificar el aumento desmedido de  los costos y gastos incurridos reflejados en la ejecución presupuestaría y su financiamiento.  Ahora hemos llegado, pese a la prohibición de las normas presupuestarias, a  recurrir a préstamos para cubrir gastos de funcionamiento y pago de salarios. 

De no enmendar en cuanto al manejo de la nave,  nuestro futuro, ahora con el agravante de hipotecado, se nos  ira de las manos.